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El fraude de los políticos en las Cortes de Cádiz 1810 (segunda parte)

Domingo 26 de septiembre de 2010, por aulalibre


El segundo elemento que necesariamente debe producirse para hacer políticamente efectiva la ya fraudulenta convocatoria de cortes, fue la conformación de las mismas cortes. En este sentido, fueron numerosos los “diputados” que tomaron posesión de su cargo de manera harto irregular, como sustitutos de los titulares de los mismos, que por circunstancia nada claras no, aparecieron por la Isla de León en esas fechas. Por ejemplo, de América no había venido más que uno, D. Ramón Power de Puerto Rico. Nada más y nada menos que se contabilizan 53 diputados “suplentes” en la primera sesión constituyente de las cortes ese día 24 de septiembre. Casualmente, todos los “sustitutos” personas de corte liberal, baste citar algunos nombres conocidos: Agustín Argüelles, era suplente por Asturias; Francisco Gutiérrez de la Huerta, suplente por Burgos; Nicasio Gallego, suplente por Zamora; Evaristo Pérez de Castro, suplente por Valladolid…

Además de rechazarse a titulares a puesto de diputados con razones poco fundadas, como es el caso de D. Miguel de Lardizábal, uno de los Regentes, era diputado legítimamente nombrado por Nueva España, y al no se le admitió.

Una vez reunidos los diputados, tuvieron que jurar entre otras la siguiente cláusula: “Juráis desempeñar fiel y legalmente el encargo que la Nación ha puesto a vuestro cuidado, guardando las leyes de España, sin perjuicio de alterar, moderar y variar aquellas que exigiese el bien de la Nación”. En la sesión de mañana, estaba preparado el escenario donde se produciría el “Golpe de Estado”, necesario para producir el ascenso de un nuevo poder político liberal en España.

Fue Diego Muñoz Torrero el primero en presentar un pliego con once conclusiones, para ser aprobadas allí mismo en la primera sesión. Entre los once postulados que se aprobaron en la tarde noche de ese día 24 de septiembre, interesa recordar los siguientes:

El primero y fundamental para reordenar el edificio del Estado liberal, “Declarar que en las Cortes legítimamente constituidas residía la soberanía nacional”. El segundo, que “conformes con la voluntad general de la Nación, juraban de nuevo a Fernando VII por su único Monarca” y que “anulaban su renuncia hecha a favor de Napoleón”, entre otras causas, “por faltarle el consentimiento de la Nación”.

En la cuarta conclusión se decía que, sin admitir ni rechazar la renuncia de los Regentes, quedasen éstos ínterin en sus cargos, bajo la expresa condición de que en la misma sesión de aquella noche prestasen el juramento que conocemos y que supone supeditar el poder ejecutivo a los dictados del legislativo constituido en Cortes permanentes.

Este es el tercer y definitivo fraude producido ese día 24 de septiembre de 1810 en las cortes constituidas, hace hoy doscientos años, ya que se produjo el cambio de fórmula para el juramento del consejo de regencia. Todos los miembros del consejo de Regencia, cinco personas, cuando se constituyen deben jurar. Juramento que escribió de puño y letra Floridablanca. Dice así: “Juráis a Dios….., que el destino y ejercicio de Vocal de la Junta Central Suprema y Gubernativa del Reino promoveréis y defenderéis la conservación y aumento de nuestra Santa Religión católica, apostólica, romana; la defensa y fidelidad de nuestro augusto soberano Fernando VII, la de sus descendientes y soberanía; la conservación de nuestros derechos, fueros y costumbres, y especialmente la de la sucesión de a familia reinante y en las demás señaladas en las leyes, y finalmente todo lo que conduzca al bien y felicidad de estos Reinos y mejora de sus costumbres, ….. Amén.” En necesario enfatizar que juraron “la defensa y fidelidad de nuestro augusto soberano Fernando VII, la de sus descendientes y soberanía.”

Es importante retener este elemento esencial de este juramento ya que otro posterior, esta vez realizado ante las cortes constituidas, ese día 24 de septiembre, comprometería el mismo. En el Juramento los miembros del consejo de regencia se mantendrían en el consejo de regencia, bajo la expresa condición de que en la misma sesión de aquella noche prestasen el juramento siguiente: “Reconocéis la soberanía de la Nación, representada por los diputados de estas Cortes Extraordinarias” “Juráis obedecer sus decretos, leyes, y Constitución que se establezca, según los santos fines para que se han reunido, y mandar observarlos y hacerlos ejecuta”.

Un gran salto entre la soberanía del Rey que juraron defender para formar parte del Consejo de Regencia, al juramento de reconocer la soberanía de la nación que estará depositada en los diputados de esas Cortes extraordinarias.

Hoy 24 de septiembre de 2010, políticos de diversos partidos y tendencias, participan de un claro “entusiasmo” por ofrecer al pueblo, a la ciudadanía, una conmemoración de un hito histórico en la historia de España. Es evidente que lo fue, pero también debemos ser fieles a la verdad histórica y no minimizar la falta de moralidad, escrúpulos, manipulación, engaño y fraude de un grupo de políticos liberales, que amañaron los acontecimientos para sacar beneficio personal de ellos. En la lejanía de lo sucedido, los políticos liberales han encumbrado a figuras como Torrero, Argüelles y otros que en definitiva, aprovechando la ocasión de la falta de gobierno y marasmo de la Guerra de la Independencia, consiguieron escenificar uno de los mayores fraudes legales de la historia de España. Cambiaron una Amos por otros.

Siguiendo a Maquiavelo y sus seguidores metidos en política: El fin justifica los medios. ¿Cómo esos mismos políticos pueden pedir al pueblo honestidad, veracidad y solidaridad? La constitución de las Cortes en la Isla de León (San Fernando hace hoy 200 años no es ningún ejemplo de ello.

Rafael Fenoy Rico
Secretaría de Jurídica de CGT Enseñanza


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