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Después de unos cuantos años viviendo por los pueblos del Pirineo aragonés y trabajando en sus escuelas, después de unos cursos en el valle de Benasque con sus características socioeconómicas propias y específicas, y después de bastante tiempo de no pararme a pensar en la cuestión escuela rural escuela urbana por andar en otros caminos y por aquello de que los árboles impiden ver el bosque, al retomar este tema y pararme a pensar en él me encuentro con que la escuela rural en la que estoy ahora ya no es la que yo conocía.

Antes la escuela rural se definía no sólo por cuestiones puramente estadísticas, como el número de alumnado o su mezcla de edades, sino por otros elementos más cualitativos: estaba inmersa en una cultura rural basada en una socioeconomía agrícola y ganadera muy diferente de la cultura urbana industrial; la comunidad escolar valoraba positivamente su papel en el desarrollo de las personas y del grupo y se convertía en un punto de referencia cultural destacado; no contaba con los mismos recursos que las escuelas urbanas para acceder a la cultura de la sociedad en la que se encontraba; el alumnado había nacido y vivía en el pueblo,…

Ahora, la escuela rural, mantiene las estadísticas y algunas de sus características propias, pero se han producido cambios profundos que conforman y apuntan hacia otro modelo de escuela. Entre esos cambios cabría destacar:

1. La transformación, más o menos progresiva según los territorios, hacia un medio rural basado en una economía de servicios y/o hacia una agroganadería tecnificada.

2. El fenómeno de la inmigración.

3. La sociedad de la información y la comunicación surgida de Internet y de las nuevas tecnologías.

4. Y, por último, el que me parece fundamental, pues de él depende lo que al final ocurre en el aula cada día y es el que determina hacia donde podemos caminar en nuestras escuelas: la nueva estructura de los centros y la situación del profesorado.

1. La transformación del medio rural

Aunque todavía quedan extensos territorios en nuestro espacio aragonés con una economía centrada en la agricultura y la ganadería, cada vez son más los territorios que están transformando su economía hacia el sector servicios (turismo rural, deportes de aventura, turismo cultural, estaciones de esquí, campos de golf, zonas residenciales cercanas a núcleos de población más urbanos,…), e incluso en aquellos que la agricultura o la ganadería constituyen la base de su economía, se trata de una economía cada vez más tecnificada y menos “tradicional”, como ocurre en sectores como el de la vid, los nuevos regadíos, o la ganadería extensiva, lo que implica un cambio sociocultural en el que la vida de esas personas gira cada vez menos alrededor de la tierra y más hacia modelos sociales y culturales importados a través de los medios de comunicación, internet o, sencillamente, del contacto más frecuente y continuado con el medio urbano.

Este cambio socioeconómico y cultural está provocando que las relaciones familiares y con la escuela se estén modificando. Las familias son cada vez más nucleares, ya no son familias extensas formadas por abuelos, abuelas, tiones, padre, madre, hijas e hijos, sino que la constituyen cada vez más el padre, la madre y los hijos e hijas como mucho. Además, ambos progenitores comienzan a trabajar fuera del hogar por razones económicas y de emancipación de la mujer. Esas novedades tienen como consecuencia una menor participación de la familia en la educación de hijas e hijos por falta de tiempo, cansancio, o por no estar presentes en los hogares otros miembros de la familia, como ya estaba ocurriendo en el medio urbano, con todos los problemas que ello acarrea en cuanto a transmisión de valores y a unas relaciones afectivas más positivas en el desarrollo personal. Cada vez es más la televisión o internet los que ocupan el tiempo libre del alumnado y sus referencias educativas principales, aparte de la escuela, aportando valores externos al medio y determinados desde los centros de poder de la economía global.

Aquí, el papel de la escuela y no sólo de la rural, me parece cada vez más importante por las edades que acoge y por el sistema familiar y social actual, ya no tanto en la transmisión de conocimiento, que es importante en si misma, sino en la transmisión de valores necesarios y positivos para el desarrollo personal y social: solidaridad, respeto a la diferencia, no discriminación, paz, responsabilidad, respeto y cuidado del entorno… y en aspectos socioafectivos: autoestima, confianza en sí misma, compartir,… Es en esta dirección hacia donde creo que debemos trabajar en nuestras aulas prioritariamente y una de las líneas de actuación que la administración educativa debería plantear, apoyar y potenciar en nuestro medio con experiencias como las de mediación, lucha contra el acoso escolar, lucha contra la discriminación, comunidades educativas,… que comienzan a ser habituales en el medio urbano, u otras que puedan surgir en un futuro.

Otra línea de actuación necesaria en este ámbito es la puesta en marcha y extensión de servicios en el medio rural que, por una parte, faciliten los procesos de inserción de la mujer y de colectivos menos favorecidos tales como casas-canguro, guarderías o comedores escolares en pequeñas localidades, y que ya ha iniciado la administración, y por otra parte que permitan el cuidado de nuestro alumnado y les abra posibilidades para su tiempo libre: ludotecas, bibliotecas municipales, escuelas de música, actividades en el propio medio social y natural,… y que ahora las cubren como pueden desde AMPAs, Ayuntamientos o personas y asociaciones de forma voluntaria con un respaldo menor por parte de la administración.

2. La inmigración

Uno de los retos más fascinantes y conflictivos de nuestro tiempo es el de la inmigración. A diferencia de otros momentos en los que las personas inmigrantes llegaban a un nuevo país, a una nueva cultura, y su prioridad era la de integrarse y adaptarse al lugar de llegada renunciando o dejando en el terreno de lo privado su propia cultura, por diferentes razones, la inmigración actual comienza a suponer un auténtico cruce de culturas en un momento de revisión de valores en la nuestra (el papel de la mujer, la importancia del medio ambiente, la necesidad de una cultura de la paz y la solidaridad, el nuevo modelo sociocultural que nos trata de imponer el sistema socioeconómico globalizado en el que vivimos,…) y todos estos fenómenos me parece que pueden ser muy enriquecedores para nuestra cultura y nuestra sociedad en función de como los gestionemos y la respuesta que les demos, ya que, ni todos nuestros valores heredados, ni todos los que nos llegan de fuera, tienen por que ser necesariamente válidos para el presente y para el futuro. Junto a valores de tolerancia, no discriminación o solidaridad afloran valores xenófobos o patriarcales que habría que poner en tela de juicio y tratar de erradicar.

Indudablemente, en el día a día de nuestras aulas, son crisis concretas con nombre y apellidos a las que tenemos que responder. Por una parte, cada vez es más frecuente encontrar alumnado procedente de familias neorurales incluso de otros países, lo que no ocurre en las escuelas urbanas, y por otra de inmigrantes que abandonan sus países buscando un trabajo con el que poder vivir o huyendo de guerras y conflictos políticos. En la escuela rural ya comienzan a encontrarse aulas con la mitad de su alumnado que habla con otros acentos cuando no con otras lenguas, que trae otros valores y que necesita integrarse en ellas sin por eso perder sus raíces.

En el medio rural, al mantenerse todavía unas relaciones más personalizadas que en el medio urbano, pueden darse situaciones extremas: o un apoyo total a las personas recién llegadas y necesitadas de ayuda o un rechazo total por sus costumbres diferentes o por los estereotipos sociales heredados. Y si esto último ocurre, aunque los guetos que se crean son menos numerosos, su situación es todavía más dura por un rechazo más opresivo y cotidiano que en las ciudades.

La escuela, como espacio de transmisión de valores y como lugar de encuentro de las familias, puede jugar un papel fundamental en esos nuevos procesos. Pero la escuela no puede incidir en este fenómeno sólo desde el voluntarismo de su profesorado, necesita un apoyo claro y decidido por la administración respaldando las iniciativas que se planteen sin rigideces burocráticas, proponiendo programas de integración, y aportando nuevos profesionales que puedan ocuparse de estos temas por su formación en inserción laboral y social, y que puedan trabajar conjuntamente con el profesorado.

3. La sociedad de la información y la comunicación

Otro cambio esencial que se está produciendo en la escuela rural es el de las nuevas tecnologías. Por una parte podríamos valorar como muy positivo el esfuerzo del Gobierno de Aragón para su introducción en sus aulas si nos dejamos seducir por las cifras y por los titulares de la prensa (económica sobre todo), pero si lo analizamos más detenidamente y lo vivimos en el aula nos encontramos que dicha introducción adolece de los mismos problemas que el resto de políticas de los últimos años dirigidas al sistema educativo en general y al medio rural en particular: falta de planificación; no se tiene en cuenta al profesorado ni a la realidad de la escuela rural; se despilfarran recursos sin sentido y sin valoración de los resultados; se busca la prensa como referente a la hora de dirimir si un programa es válido o no y no a planteamientos psicopedagógicos; se considera que el aumento de gasto es índice de mejor calidad educativa sin detenerse a estudiar en que se está gastando, ni su repercusión real,…

En definitiva, nos toca padecer el proceso de mercantilización del sistema educativo en el que intentan que el profesorado se convierta en un mero dependiente del tenderete tecnológico, sin una formación adecuada y sin tener en cuenta sus propuestas y necesidades, y las familias se conviertan en meros consumidores a los que se les intentan vender tabletspc y los productos de Microsoft a través de las aulas.

Y es una pena porque las pequeñas escuelas del medio rural, por sus características, podrían ser un buen espacio para poner en marcha nuevas iniciativas y abrir nuevos caminos en cuanto a la incidencia de las TICs en la formación del alumnado, para la distribución de software abierto, libre y gratuito, para iniciar un proceso planificado de formación del profesorado, para enriquecer sus aulas con nuevos profesionales encargados de apoyar las iniciativas y propuestas reales que surgen en esas aulas sobre las Nuevas Tecnologías,… pero eso no es negocio para las multinacionales ni proporciona tantos titulares y así nos va con un retraso de varios años con respecto a otras comunidades como Extremadura o Andalucía, y con situaciones tan surrealistas como la de utilizar los nuevos recursos para escanear los libros de texto y seguir trabajando como siempre, eso si, sin el papel, como pretende el programa mal llamado “pizarra digital” en contra de otro programa puesto en marcha por la misma administración educativa para fomentar la utilización de libros y bibliotecas.

4. La situación del profesorado y de los centros

Y por último tenemos la nueva realidad de los centros y del profesorado a ellos adscrito. Poco a poco se han ido abandonando las propuestas y las dinámicas de participación surgidas con la Reforma y la vertebración de los centros en torno a Proyectos Educativos de Centro dialogados y consensuados por las comunidades educativas.

Los centros aislados del medio rural han sido sustituidos por Colegios Rurales Agrupados creados por decreto y, como en el resto del sistema educativo, gestionados por equipos directivos jerarquizados y no colegiados que, en general, sirven de simple cadena de transmisión a la administración para sus políticas y para sus decisiones basadas en principios economicistas acordados en los despachos de la ciudad, una administración que refuerza e incentiva económicamente y con puntos este modelo de dirección.

Las plantillas y las ratios de los centros no tienen en cuenta la realidad del medio rural, ni su dispersión de aulas administrativamente organizadas como CRAs, ni su mezcla de edades en una misma aula, ni las nuevas situaciones que van surgiendo y que antes he expuesto, lo que se agrava con la progresiva desaparición de la función tutorial sustituida por especialistas y más especialistas que no pueden ejercer la especialidad para la que se han formado y a la que se supone que se destinan, pero que acaban de tutores y tutoras improvisados.

La formación permanente del profesorado, más dificultosa en el medio rural por la falta de oferta y por los desplazamientos, casi no existe y se reduce a un mero trámite burocrático en unos CPRs jerarquizados, alejados de la realidad de las aulas y al servicio de intereses políticos, lo que dificulta la innovación y la participación del profesorado rural, un profesorado sin estabilidad ni laboral ni en las plazas que ocupa.

Lamentablemente el sistema heredado de otros tiempos de concurso de traslados basado casi exclusivamente en la antigüedad, y la mercantilización del sistema educativo que prioriza lo económico sobre las necesidades reales, abocan al profesorado a permanecer durante años en situación de interinidad y a no poder optar a una estabilidad en las plazas que realmente existen y deben cubrirse cada año por un profesorado cada vez más desmotivado respecto a su implicación en los procesos educativos.

A modo de conclusión

Y ante ese panorama me vuelvo a preguntar ¿sigue existiendo una escuela “rural”?. Decididamente y a pesar de su transformación y de haber ido a peor en estos últimos años pienso que continúa vivo un modelo de escuela que podemos definir todavía como rural, porque, aunque todos esos cambios parecen acercarnos a realidades habituales en las escuelas urbanas, la forma de gestionarlas, por nuestras características, no puede ser la misma, pero, sobre todo, porque cuando entro en mi aula cada mañana no me encuentro a la clase de 3ºA o de 5ºB como ocurre en otras escuelas con más alumnado o con todo el alumnado de una clase de la misma edad, sino que me encuentro con Eloy, María, Jesús, Juan, Irene, María, Sheila, Cristina, Álex, Carla y Álvaro que, con sus tres o cinco o siete o nueve o diez años, me dicen buenos días y me miran y los miro, y nos sonreímos, y comenzamos un día más a aprender juntos, a plantearnos preguntas, a buscar en común como resolver los problemas que nos surgen y, en definitiva, a compartir un pedazo de nuestras vidas, por lo que ni mis planteamientos ni mi trabajo pueden ser los mismos que en otras escuelas, y eso exigiría un tratamiento diferenciado, que ahora no se da, desde el sistema educativo.

José Luis Murillo García

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Artículo publicado en le revista "en papel" "Aula Libre" nº 85 de mayo de 2007, del Movimiento de Renovación Pedagógica "Aula Libre". Contacto: aulalibremrp@gmail.com

Comentarios

  • Si realmente te gusta el turismo verde con un contacto cercano con la naturaleza es muy recomendable el turismo verde, sobre todo para no se vea afectada nuestra economía y sobre todo para aquellas familias con niños, ayudando a que éstos aprendan desde muy pequeños el respeto que se merece la naturaleza. Os recomiendo una web para buscar alojamientos rurales, no dispone de muchos alojamientos pero si tiene muy buena calidad, la verdad que me gusta y funciona bien, se llama La Escapada Verde. Espero que os sirva, Un saludo Raquel.

    Turismo verde - 15 de septiembre de 2010, por La Escapada Verde
  • hola soy yami y queria saber si como es el tema para anotara a mi hijo porfabor llamame o contestame este mensaje si lo pido porfavor 46295425

    ¿Existe la escuela rural? - 16 de marzo de 2010, por yamila
  • hola mi inquietud es saber si esta pagina se refiere a la escuela de campo que esta camino a baigorrita

    ¿Existe la escuela rural? - 27 de febrero de 2010, por melina
  • Ha sido muy agradable leer tu artículo. La vocación nos da esperanza pero… existe realmente la escuela rural?

    ¿Existe la escuela rural? - 4 de julio de 2008, por mercedes
  • Hola, somos un grupo de tercero de pedagogía,al que nos ha parecido muy interesante su artÍculo "¿existe la escuela rural?" ahora sí, sabemos que existe, pero hace un mes ninguna habíamos escuchado hablar de este tipo de escuelas,en los medios rurales, gracias a la asignatura, curriculum y la organización de las escuelas rurales, vamos teniendo algo de idea.
    Su artículo nos aporta muchos aspectos esclarecedores de este tipo de escuelas,como por ejemplo, el cambio que se ha ido produciendo en estas escuelas con respecto hace algunos años atrás,en el que podemos apreciar que todo lo que ha cambiado a sido para mejor, tambien nos hemos dado cuenta de las dificultades que tienen con respecto al profesorado,pero aún así siguen existiendo profesores como usted, que luchan por la enseñanza diaria y por mantener abiertas estas escuelas,lo cual nos alegra mucho saber, que hay gente motivada para este tipo de enseñanza.
    Al leer el articulo nos han surgido alguna serie de preguntas
    ¿Qué metodologías utiliza diarriamente? ¿Es fácil llevarlas a la práctica?
    Bueno pues muchas gracias por todo, nos despedimos con un coordial saludo, Tamara, Mª Paqui y Tania.

    > el problema de las escuelas rurales - 25 de octubre de 2007
    • > el problema de las escuelas rurales

      Nosotros somos un grupo de Maestros, de Educación Primaria, y no sabemos absolutamente nada sobre las escuelas rurales, siendo que muchas veces serán nuestro primer destino. Me gustaría saber si alguien me puede responder, qué es lo que necesita en su mochila una profesor de Primaria recien salido de la facultad para trabajar en una escuela rural. Muchas gracias, Silvia.

      > el problema de las escuelas rurales - 5 de octubre de 2008

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